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Nati
About Nati
Economista, administrador, mujer independiente. Disfruto de la literatura y de escribir, pero sobretodo de analizar al sexo opuesto. Extraño animalillo que creó el señor, al que se odia pero se ama.

9 señales para saber si tu pareja es infiel

¿No te trata como antes? ¿Actúa de manera sospechosa y se ha distanciado de ti? No hagas caso omiso a tus presentimientos. Si crees que algo está pasando, probablemente así sea, sobre todo si te encuentras en una relación donde siempre existió la confianza. Ante las señales de alerta es mejor abrir bien los ojos y estar atentas. En el mejor de los casos estás en medio de la tormenta de una crisis pasajera, sin embargo, las menos afortunadas, estarán enfrentándose al más temible monstruo de las relaciones: la infidelidad.

A continuación, 9 señales para saber si tu pareja es infiel:

1. Cambio de actitud:
Notas que ya no se comporta como antes, y sin ningún motivo aparente, dejó de ser detallista y de mostrar interés por sorprenderte. Los “te quiero/te amo” son parte del pasado.

2. Evita hablar sobre el futuro:
Las promesas de amor eterno desaparecen, y han sido reemplazadas por frases como: “ya veremos”, “el tiempo dirá”, “no presionemos las cosas” y “dejemos que fluya”.

3. Insiste en que hagas planes con tus amigos:
Antes no podía pasar un fin de semana sin ti, ahora es el más entusiasmado en que salgas con tus amigos, pero, obviamente, él no irá. ¡Qué “considerado”!

4. Apaga su celular mientras está contigo:
“Es que no quiero que nadie nos interrumpa”, dice él. ¿Y antes no le importaba? Ni se te ocurra pedirle que lo encienda, probablemente serás catalogada como la mujer más desconfiada del mundo.

5. Evade tus preguntas:
Se convirtió en el rey de las evasivas y de las respuestas abiertas. “Estaba haciendo cosas” no responde a “¿qué estuviste haciendo toda la tarde que no pudiste ni responder mis llamadas?”.

6. Se contradice todo el tiempo:
La historia de ayer es muy distinta al cuento de hoy. Indagar es inútil, el rey de las evasivas se saldrá con la suya una vez más. Tus instintos detectivescos se activarán de inmediato.

7. Se  preocupa más por su aspecto:
Siempre fuiste criticada por demorarte un poco más en el baño cuando iban a salir. Ahora es él quien le roba más minutos al espejo y, cada tanto, te sorprende con un “¿me ves más gordo?”

8. Nunca tiene tiempo para verte:
¿Cancelando los planes a último minuto? De pronto estás enamorada del hombre más “ocupado” del mundo. “Tengo una reunión urgente”, “mi pata acaba de terminar con su flaca y me necesita”… cualquier excusa es buena y siempre sobran.

9. Su humor cambia cuando le preguntas si te engaña:
Loca, desconfiada, enferma de celos, ¿cómo te atreves a preguntar? Nunca lo viste más ofendido, si te descuidas, logrará que le pidas perdón por tu “imprudencia”.

Si te sientes identificada con alguno (o muchos) de estos síntomas, será mejor que no dejes pasar ninguna pista y te atrevas a enfrentarlo. Demuéstrale que eres más inteligente y “viva” de lo que él cree, que contigo ¡no se juega!

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10 cosas que me pasan de vuelta de los hombres

Con ustedes mi Top 10:

1. La mirada “caleta” a otras mujeres. ¿En serio? ¿nadie se dio cuenta? No hay nada más molesto que esas miradas indiscretas cuando caminamos y pasa otra chica. No son celos, es más bien respeto. No te pases. Si del poco tiempo que vamos a pasar juntos, un buen rato te la vas a pasar mirando a otra chica, así no juega Perú. Aparte con lo que tienes acá basta y sobra.
2. El que no me llames. Si ganara un centavo por cada vez que te he llamado y me has contestado con “justo estaba pensando en ti y te iba a llamar”, sería millonaria. ¿Qué te cuesta un hola amor dos minutos regresando del almuerzo?.Para más descaro me dices que estás en reunión y hace un minuto le diste like a la foto de una vedette en Facebook. Tsss.
3. El que no quieran escuchar un consejo. Sí, ya sé, tú eres el macho alfa, pelo en pecho, el líder del grupo, pero si estamos ya 30 minutos perdidos y no llegamos a la fiesta del matrimonio de tu primo, para, baja la luna y pregunta cómo llegar o al menos deja que lo haga yo. Terco, quieres llegar guiándote ¿por qué? ¿por las estrellas? Y para colmo me hechas la culpa de que no llegamos para los bocaditos.
4. Gases y otras emisiones. Ya sé que tenemos un buen tiempo saliendo y que la confianza y que el día a día. Pero controla un poco mejor tus emanaciones. Suficiente con estar todo el día en la oficina, en ese horno cerrado para después verte a ti y tener que aguantar más malos olores, no pues. Eso con tus amigos.
5. Que no me hagas caso cuando te hablo. Ya sé que eres multi-tasking, 10 cosas a la vez y sobretodo con el bendito celular. ¡Ya déjalo tranquilo! Dale y dale contestando mails, mensajes de texto, que el chat, actualizando el Facebook, “like” por aquí y “like” por allá. Admito que yo también lo hago, pero todo tiene su momento. ¡Pareces zombi!
6. Las mentiras piadosas (y monses). Si vas a salir con tus amigos te recomiendo la siguiente línea “Amor, voy a salir con mis amigos”. Listo, ya está, todo bien, mi bendición, se me acuesta temprano y se me cuida de las trampas mijo. Pero no “tengo un reunión familiar” “la misa de mi abuelito” “ya me voy a dormir”. No te lo cree nadie. Admito que de vez en cuando sobre reacciono, puede ser, pero igual dime la verdad y todo bien.
7. El desorden extremo. Está bien, el hombre puede llegar cansado o en su casa fue el mimado de mamá (no entiendo como una mujer le puede hacer eso a la siguiente mujer, pero en fin). Pero encontrar toda la ropa por cualquier lado, platos sucios, el baño hecho una desgracia. Ahí sí no, me paso de vueltas. Lo peor: anda mira su carro, una tiza, aromatizadores por todos lados, todo brillante, en su sitio.
8. Cuando cambias de actitud frente a tus amigos. Salimos a pasear, él todo serio, ¿te pasa algo amor? No, vida, todo bien. ¿Seguro? –con tono molesto-Ya te dije que todo bien. Nos cruzamos con un amigo y eso que del colegio que no ve hace años. Se transforma, super “hi5”, abrazo, risas, lisuras. Se despiden, regresa la cara de asado. Fuiiiiira.
9. No, no, no, no me preguntes sobre mi peso. No, ah ah ah ah, no. Ni subí ni bajé, ni nada, no me importa y no te importa. Salvo que te pregunte y ¡Ay! cuidado con lo que respondas.
10. Por favor, vístete bonito cuando salimos. En el trabajo terno, reloj, zapatos brillantes. Sale con amigos, que los zapatos así o la camisa a cuadros. Cuando venias a jilearme, creí que te auspiciaba Calvin Klein. Ahora, salimos con mis amigas y sus respectivos enamorados, pucha, la camiseta de Alianza Lima del ’94, sin peinarse y un jean con el que estabas barriendo la puerta de tu casa. Y todos igual, como para no desentonar. Parece la recreación de la dama y el vagabundo.

Pd. Igual te quiero ;)

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